mar 13a. Ordinario año Par (Id=446)

Primera Lectura

El Señor ha hablado, ¿quién no profetizará?

Lectura del libro del profeta Amós
3, 1-8; 4, 11-12

Escuchen esta palabra que el Señor pronuncia contra ustedes, hijos de Israel, contra toda la familia que yo saqué de Egipto:
"De todas las familias de la tierra sol o a ustedes los elegí, por eso los castigaré por todas sus maldades. ¿Es que van juntos de camino dos que no se conocen? ¿Ruge el león en la selva sin haber cazado nada? ¿Cae el pájaro en tierra si no le han tendido una trampa? ¿Salta la trampa del suelo sin haber apresado nada? ¿Suena la trompeta en la ciudad sin que el pueblo se estremezca? ¿Sucede una desgracia en la ciudad sin que la envíe el Señor? Nada hace el Señor sin dar a conocer su decisión a sus siervos los profetas. Ruge el león: ¿quién no temerá? Habla el Señor: ¿quién no profetizará?
Los destruí como hice con Sodoma y Gomorra; eran como un palo humeante salvado de mi incendio; pero no se han convertido a mí. Palabra del Señor.
Por eso te voy a tratar así, Israel y porque así te voy a tratar, prepárate, Israel, a comparecer ante Dios".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 5, 5-6.7.8

Enséñame, Señor, tu santidad.
Domine, deduc me in iustitia tua

Tu no eres Dios que ame la maldad; el malvado no encuentra refugio junto a ti, ni el necio resiste tu mirada. Tú odias la los que hacen el mal.
Enséñame, Señor, tu santidad.
Domine, deduc me in iustitia tua

Haces perecer a los mentirosos, al hombre sanguinario y traicionero lo detesta el Señor.
Enséñame, Señor, tu santidad.
Domine, deduc me in iustitia tua

Pero yo, por tu gran amor, entraré en tu casa; me postraré en tu santo templo con toda reverencia, Señor.
Enséñame, Señor, tu santidad.
Domine, deduc me in iustitia tua

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Confío en el Señor; mi alma espera y confía en su palabra.
Spero in Dominum, spero in verbum eius.
Aleluya.

Evangelio

Dio una orden terminante a los vientos y al lago, y sobrevino una gran calma

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
8, 23-27

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús subió a una barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desencadenó una gran tempestad en el lago de tal manera que las olas cubrían la barca, pero Jesús estaba dormido. Sus discípulos se acercaron y lo despertaron diciéndole:
"Señor, sálvanos, que nos hundimos".
El les dijo:
"¿Por qué tiene miedo, hombres de poca fe?"
Entonces se levantó, ordenó calmarse a los vientos y al lago, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres maravillados, se preguntaban:
"¿Qué clase de hombre es éste, que hasta los vientos y el lago le obedecen?"
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]